MITOS Y REALIDADES DE LOS DESASTRES
La vivienda es lo primero que requiere una víctima”.
“Los desastres son un castigo divino”. “La participación ciudadana retrasa los procesos de reconstrucción”.
Estos son algunos de los mitos después de ocurrido un desastre, los cuales pueden tener profundas repercusiones sobre las comunidades afectadas.
Los medios de comunicación, entre otros actores, cumplen un papel en la formación de esos mitos; de ahí la importancia del trabajo de los medios en la temática de riesgos y desastres y la necesidad de que entreguen información confiable y comprensible y contribuyan a que se valore y se incluya la prevención en la cultura para modificar actitudes y comportamientos de las instituciones y la ciudadanía. Estos son algunos de esos mitos y sus realidades:
Mito 1:
- La naturaleza es la que genera los desastres y los desastres son castigo divino por los pecados cometidos por el hombre.
Realidad:
- Aunque para que ocurra un desastre se necesita la presencia de un fenómeno peligroso, la causa fundamental delos daños son las vulnerabilidades generadas por el hombre. Mientras este concepto no haga parte de la cultura institucional y ciudadana, no habrá posibilidad de que se trabaje con un criterio preventivo y, por lo tanto, la recuperación y la reconstrucción se seguirán trabajando con visión de corto plazo, lo cual reconstruye e incrementa las vulnerabilidades.
Mito 2:
- La naturaleza es la causante de todos y cada uno de los daños que se producen cuando ocurre un desastre.
Realidad:
- De cada daño producido hay por lo menos una persona o una institución responsable de la vulnerabilidad causante del daño, ya sea por falta de planeación, mal diseño de una obra, su deficiente construcción, los malos materiales o el poco mantenimiento. Son necesarias leyes para que los reales generadores de riesgos y daños respondan. Además, se requiere que, después de cada desastre, se analicen –caso por caso– las causas de cada daño para luego asignar responsabilidades.
Mito 3:
- En situaciones de desastre y post -desastre, los comunicadores informan según el interés y las necesidades ciudadanas.
Realidad:
- Buena parte de los medios de comunicación se rigen más por sus intereses políticos y económicos que por el cumplimiento de la misión de ayudar a construir valores culturales. Muchos están más preocupados por lograr una audiencia alta que por principios éticos. Sin embargo, la experiencia ha demostrado que sí es posible una comunicación responsable y que es necesario que el Gobierno suministre una información cierta, oportuna, suficiente y precisa y no busque simplemente mejorar la imagen del funcionario de turno.
Mito 4:
- Después de un desastre a la población solo le interesa las noticias sobre muertos, heridos y los daños producidos.
Realidad:
- Esto es cierto durante las primeras horas o días, pero no al pasar el tiempo. Las experiencias nacionales e internacionales muestran que mezclar noticias de lo ocurrido con análisis participativo sobre las causas de los daños origina una visión integral e interés en el público.
Mito 5:
- La principal ayuda para los pobres después de un desastre es facilitarle vivienda.
Realidad:
- Lo anterior es cierto para quienes pierden la vivienda pero tienen las necesidades básicas satisfechas. Pero para quienes están en niveles de sobrevivencia, la principal ayuda que esperan va orientada hacia la búsqueda de ingresos estables.
Mito 6
- Los medios de comunicación presionan a los gobiernos para que se construyan rápidamente viviendas para los afectados porque es una prioridad.
Realidad:
- Este es uno de los peores daños que se le provoca a las comunidades porque los gobiernos, para responder con prontitud, a veces no hacen los estudios necesarios de análisis de riesgos, ni la planificación requerida. Así, en muchas ocasiones las comunidades vuelven a quedar en igual o mayor riesgo.
Mitos y realidades de los desastres naturales
Muchas suposiciones equivocadas se asocian con el impacto que los desastres tienen en la salud pública. La comunidad de donantes y los países proclives a desastres, deben conocer los siguientes“mitos y realidades”
Mito:
- ¡Se necesita cualquier clase de asistencia internacional, y se necesita ahora!
Mito:
- Se necesitan médicos voluntarios extranjeros con cualquier clase de antecedentes médicos.
Mito:
- Los desastres provocan muertes al azar.
Mito:
- Las epidemias y las pestes son inevitables después de todo desastre.
Mito:
- La población afectada está demasiado conmocionada e indefensa para asumir la responsabilidad de su propia supervivencia.
Mito:
- Las cosas vuelven a la normalidad en pocas semanas.
Realidad:
- Una respuesta apresurada que no se base en una evaluación imparcial sólo contribuye a generar caos. Es mejor esperar hasta que se hayan evaluado las auténticas necesidades.
Realidad:
- La población local casi siempre satisface las necesidades inmediatas para salvar vidas. Solo se necesitan personal médico con aptitudes que no se encuentren en el país afectado.
Realidad:
- Los desastres afectan más gravemente a los grupos más vulnerables: los pobres, y especialmente mujeres, niños y ancianos.
Realidad:
- Las epidemias no ocurren espontáneamente y los cadáveres no conducirán a brotes catastróficos de enfermedades exóticas. La clave para prevenir enfermedades está en mejorar las condiciones sanitarias y en educar a la gente.
Realidad:
- Por el contrario, muchas personas encuentran nuevas fuerzas durante una emergencia, y así lo han demostrado los miles de voluntarios que se unen espontáneamente para colaborar en labores de asistencia.
Realidad:
- Los efectos de un desastre duran mucho tiempo.
Recomendaciones :
+No se debe reaccionar exageradamente ante los informes de los medios de comunicación que piden ayuda internacional urgente. Hay que esperar hasta conocer bien la situación y hasta que las peticiones de ayuda se hacen formalmente.
Los donantes no deben competir entre ellos. La calidad y adecuación de la asistencia son más importantes que su tamaño, su valor monetario o la velocidad con la que llega.
Cuando se hacen donaciones, no fomentar el envío de vestimenta usada (ropa, zapatos, etc.), alimentos caseros, medicamentos de todo tipo, sangre y derivados sanguíneos, personal o equipos médicos o paramédicos, hospitales de campaña, y unidades médicas modulares.
Nunca hay que donar medicamentos con fecha de caducidad próximas o ya pasadas.
Nunca deben existir normas dobles para medir la calidad. Si el producto es inaceptable en el país donante, es inaceptable como donación
Los desastres se han presentado cada vez con mayor capacidad destructiva tanto en América Latina y el Caribe como en otras regiones en desarrollo del mundo.
Gracias a las comunicaciones actuales, las noticias de éstas tragedias llegan a la comunidad internacional en minutos y, en algunos casos, la ayuda se moviliza en cuestión de horas. Este caudal de ayuda inmediata puede beneficiar considerablemente a un país asolado por un desastre
si se corresponde con necesidades reales. Pero cuando la ayuda no se ha solicitado o cuando las instituciones o personas donantes tienen una visión equivocada de esas necesidades, también puede convertirse en una carga.
La ayuda será siempre mayor y mejor si se aplican algunos principios básicos para ordenar y racionalizar un proceso que debe favorecer y no entorpecer la rápida asistencia de las poblaciones afectadas y su pronta recuperación.
Debido además a la competencia por recursos cada vez más escasos, las ONGs, los gobiernos y agencia internacionales deben considerar, antes de que ocurra el próximo desastre, cuál es la forma más eficaz de asistir humanitariamente al país o la comunidad afectada
Asistencia humanitaria en caso de desastres Guía rápida para saber donar "Donar no siempre significa ayudar"
Los desastres se han presentado cada vez con mayor capacidad destructiva tanto en America Latina y el Caribe como en otras regiones en desarrollo del mundo.
Gracias a las comunicaciones actuales, las noticias de éstas tragedias llegan a la comunidad internacional en minutos y, en algunos casos, la ayuda se moviliza en cuestión de horas. Este caudal de ayuda inmediata puede beneficiar considerablemente a un país asolado por un desastre si se corresponde con necesidades reales.
Pero cuando la ayuda no se ha solicitado o cuando las instituciones o personas donantes tienen una visión equivocada de esas necesidades, también puede convertirse en una carga.
La ayuda será siempre mayor y mejor si se aplican algunos principios básicos para ordenar y racionalizar un proceso que debe favorecer y no entorpecer la rápida asistencia de las poblaciones afectadas y su pronta recuperación. Debido además a la competencia por recursos cada vez más escasos, las ONGs, los gobiernos y agencias internacionales deben considerar, antes de que ocurra el próximo desastre, cuál es la forma más eficaz de asistir humanitariamente al país o la comunidad afectada.
Una respuesta positiva
Considerar que cada “desastre” es único y sus efectos sobre la salud dependen también del grado de desarrollo del país afectado.
Considerar que el objetivo de una buena donación es responder a las demandas reales expresadas por el receptor.
El país afectado debe informar a los donantes de lo que no se desea recibir ni se necesita. Esto es tan crítico como dar las especificaciones de lo que sí se necesita.
La ayuda de emergencia debe complementar, no duplicar, las medidas aplicadas por el país afectado.
Siempre que sea posible, efectuar las donaciones en dinero. Ello permite hacer compras locales, y ahorrar tiempo y recursos logisticos en almacenamiento y transporte. Ayudar a las poblaciones afectadas durante las etapas de preparación, rehabilitación y reconstrucción.
Los programas de ayuda exitosos son los que tienen en cuenta que el interés internacional disminuye cuando las necesidades y la escasez se tornan más apremiantes.